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Aliviando el dolor con Sanación Pránica

En la actualidad, el dolor es una de las causas más comunes por las cuales los pacientes consultan a su médico tratante. Tiene diversos orígenes  y está asociado a diversas patologías y a su vez se presenta como una serie de síntomas de manera conjunta o como un síntoma aislado de patología.  Estudios realizados en el Diplomado en Sanación Pránica se pudo constatar cómo con algunas sesiones de esta psicoterapia se logró reducir los niveles de dolor en pacientes.

 

Para tratar el dolor hay que comprender las características que delimitan y definen de qué tipo de dolor se está hablando.  Si bien el dolor puede ser somático, agudo, neuropático o nocioceptivo , la Association for the Study of Pain (IASP) define el dolor como: «una experiencia sensorial y emocional desagradable con daño tisular actual o potencial o descrito en términos de dicho daño» (IASP, 1986). La definición contempla el estímulo dañino de múltiples causas que se manifiesta como la enfermedad, en el cuerpo y la percepción como algo desagradable dando paso a procesos que no sólo tienen que ver con el dolor físico, sino además con dolencias psicológicas.

En el diplomado realizado en octubre del 2015 y finalizado en mayo de 2016 se hicieron intervenciones que pretendían generar en los pacientes alivio en el dolor de ciertas patologías. Los pacientes consultantes corresponden a una muestra multivariada, incluyéndose pacientes del hospital, familiares de los terapeutas y atenciones en centros de salud y bienestar en conclusión pacientes diferentes lugares y motivos por consultar.

En esta experiencia terapéutica se logró agrupar pacientes atendidos para contribuir al alivio del dolor en patologías osteomusculares, los cuales aportaron información relevante que permite entender el nivel de intervención y los efectos recibidos del tratamiento, los cuales se exponen en el siguiente apartado.

Durante el Diplomado, los alumnos hicieron investigación en diferentes áreas, en lo que se refiere a intervención en ese caso, a una parte de ellos se les solicito ver pacientes que presentaran dolores de tipo osteomuscular. Teniendo en cuenta el rigor ético y pensando en el bienestar del paciente, uno de los requisitos principales fue brindar atención semanalmente, durante un periodo mínimo de 4 semanas.

Clasificando y desensblizando el dolor

Dentro de las indicaciones del protocolo de intervención se les solicitó a los alumnos que aplicaran antes y después de cada sesión la escala visual análoga, donde cero (0) es ausencia de dolor, y diez (10), el dolor más fuerte que se puede sentir en la vida.

Este grupo de estudiantes del diplomado logro atender a 47 participantes, de ellos 10 hombres y 37 mujeres, con un promedio de edad entre los 50 y 67 años. Los diagnósticos más frecuentes tratados fueron artrosis (12 casos), dolor inespecífico de alguna gran articulación (15 casos), y lumbago (11 casos).

En el inicio de la primera sesión, en promedio, los diferentes participantes del estudio promediaron la intensidad de su dolor en 6,47. Al terminar la primera sesión, el promedio de intensidad del dolor bajo a 3,79.

A la semana siguiente, en la segunda sesión, los diferentes pacientes llegaron con un nivel de dolor menor que en la primera, promediando una intensidad de 4,49. En el inicio de la cuarta sesión, la intensidad de dolor se promedió en 2,64. Al final de la cuarta sesión promedió en 1,2.